Templo de San Agustín

Alguna vez hubo palomas

Si tu edad es mayor a 30 años, posiblemente recuerdes la época en la que las palomas volaban alrededor del templo, recogían los granos de arroz que quedaban tirados en el piso después de una boda, salían despavoridas cuando iniciaba el repique de las campanas, se asustaban con el sonido de los cuetes o el caso más desafortunado, fuiste víctima de su excremento.

Es verdad que las palomas ofrecían un gran espectáculo con su vuelo y podría asegurar que si existieran hoy en día serían motivo de varias selfis y otras fotografías. También imagino a los niños ofreciéndoles migajas de pan u otro tipo de comida para estar cerca de ellas y tratar de atraparlas una vez que hayan caído en su trampa. Las anteriores son solo cosas que no se pueden hacer por que en algún momento las palomas pasaron a la historia.

Las palomas domésticas son diferentes a las palomas del campo. Han perdido la capacidad de anidar en los árboles, por lo que para traer a la siguiente generación de palomas anidan en edificios y construcciones que, entre más cerca estén de su fuente de alimento es mucho mejor. Al hacer sus nidos en los bordes de los edificios o sobre cualquier superficie de este, el excremento se vuelve un problema. Las cacas de las palomas no solo se acumulan en los alrededores del nido, sino que, si tiene posibilidad, escurre por las paredes de los edificios generando manchas en los mismos. Y si el nido está desprotegido de la lluvia, al mojarse, retiene la humedad por un tiempo y se complica aún más si no hay una buena ventilación, lo que genera malos olores..

La caca de las palomas en los edificios no es el único problema, pues como todas las aves, crían gorupos que se suben a las personas cuando están muy cerca de los nidos y está también la posibilidad de que te cague una paloma cuando estás debajo del nido o que la paloma haga sus necesidades mientras vuela.

La mayoría de las edificaciones importantes protegen sus fachadas con malla y así evitan que las palomas aniden y caguen el frente de sus construcciones. En el caso de Tlachichila, eliminaron ese problema, eliminando a las palomas. Se deshicieron de los nidos, quebraron los huevos, sacrificaron a los pichones y finalmente lograron erradicar por completo a la población de palomas que habitaba sobre y cerca del templo.

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