La tormenta tropical Andrés, con vientos de 64 km/h, se desplaza en el océano pacífico alejándose del territorio nacional. La presencia de Andrés está provocando nubosidad, lluvias y tormentas en algunas partes del país. Se espera que sus efectos continúen durante los próximos días.
Al reproducir la animación puedes ver la probabilidad de lluvia en el país en los próximos días.
Al reproducir la animación puedes ver la probabilidad de lluvia en los próximos días en la región.
Si haces clic en Tlachichila sobre el mapa que está aquí arriba, te mostrará las predicciones de la temperatura, la lluvia, el viento, las rachas de viento y la dirección del viento durante los próximos días.
Imagen 1. Antes de la construcción de la presa peña verde. Obtenida de Google Earth.
En agosto del año 2014, se daba el banderazo de inicio de la construcción de la tan anhelada presa peña verde. Después de las gestiones y el papeleo, la principal dificultad era el acceso al lugar, por lo que la primera acción fue la construcción de una brecha. Dicha brecha no comenzó desde cero, pues, ya había un camino marcado que llegaba hasta el lugar, como lo podemos ver en la imagen satelital de 2013.
Imagen 2. Presa Peña verde en 2014. Obtenida de Google Earth.
En la imagen satelital de finales del 2014 podemos ver lo que parece ser la cortina la de la presa, unos charcos y se puede ver la presencia de vehículos grandes, por lo que podemos deducir que la presa aún está en fase de construcción.
Google Earth no cuenta con imágenes satelitales de alta resolución de los años 2015, sin embargo, en una publicación de agosto de 2015 de un medio periodístico, dicen que la presa peña verde se encuentra al 90% de su capacidad. También señala que la presa dará agua para abrevadero y riego a 44 comunidades del municipio de Nochistlán Zacatecas.
Imagen 3. Presa peña verde en 2019.Obtenida de Google Earth.
Tampoco hay imágenes satelitales de buena resolución durante el 2016, 2017 ni 2018. La imagen 3, nos muestra la imagen satelital del 2019, en la que podemos ver a la presa peña verde llena.
Para hacer llegar el agua de la presa hasta las comunidades se requiere la instalación de tubería para alta presión, lo que implica grandes costos. Además del costo de la tubería, se tiene otra dificultad, la línea debe bajar por el arroyo zarco, mismo que tiene secciones de difícil acceso y que impiden que el material pueda llevarse al lugar para su instalación.
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Desde el 2015, año en que la presa se llenó por primera vez, no es más que un bonito charco de agua en el que puedes estar en contacto con la naturaleza, pero que no se podrá aprovechar hasta que las gestiones por parte de las autoridades den frutos y se pueda conseguir el recurso necesario para la compra y la instalación de la tubería. En varias ocasiones las autoridades han dicho que la construcción de la presa fue un proyecto mal planeado, pues no contempló la fase de instalación de la línea de distribución.
A finales de la década de los 90, se construyó una de las obras que más beneficios ha traído a la región. Estamos hablando del bordo de San Roque. Su construcción fue entre 1997 y 1998 en la comunidad de San Roque, Nochistlán Zac. Tiene una cortina de aproximadamente 190 metros y a diferencia de las presas de las publicaciones anteriores, no tiene compuerta. En su lugar tiene una válvula para regular la salida del agua. Para controlar el nivel máximo de agua, tiene un desagüe.
Figura 1: Región de Tlachichila en 1997. Fuente: Google Earth.
Figura 2: Región de Tlachichila en 1998. Fuente: google Earth.
Por la poca resolución de las imágenes satelitales, es posible que no alcances a diferenciar el antes y el después del bordo. En la figura 1, en el lugar donde se construyó el bordo se puede ver una zona verde, esto es debido a los árboles y arbustos que había antes de que se construyera el bordo. En la figura 2, se aprecia como fue removida la vegetación y en su lugar se observa una tierra casi blanca. Si sigues sin distinguir el cambio, colocaremos de nuevo la imagen 2 pero encerraremos la zona con un círculo.
Figura 3. Bordo de San Roque en 1998.
El bordo de San Roque se realizó con la finalidad de que las comunidades cercanas tuvieran la posibilidad de brindar agua al ganado y tener un máximo de media hectárea de siembra de riego. Para ello se instaló una línea de tubería que cruzaba las comunidades de Las Amarillas y La Laguna. Del tubo principal se extienden las tomas mediante mangueras de media pulgada.
Al inicio la cantidad de socios era pequeña, pues en 1998 el bordo juntó muy poca agua y se dudaba del beneficio de la obra. 1999 fue un año bueno hablando en términos de lluvia, eso permitió que el bordo se llenara. Se empezaron a ver los frutos de meses y meses de inversión de tiempo por parte de quienes gestionaron la obra, pues además de poder darle agua al ganado sin tener que sacarlo del lugar algunos sembraron un pedacito con avena. Otros, quienes habían creído fielmente en el negocio del agave, le echaban un chorrito a sus plantas.
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Ganado beneficiándose del agua del bordo de San Roque.
En años posteriores se instaló una segunda línea de tubería y se hacia Tlachichila y otras comunidades. Esto trajo como consecuencia que la demanda del vital líquido fuera mayor y se limitara el uso de agua para el riego. Permitiendo regar un pequeño huerto de hortalizas, echarle agua a unos pocos árboles para que no se sequen.
Fue tal el éxito del bordo de San Roque, que incluso se trató de llevar el agua hacia las cruces y las presitas utilizando un papalote, pero el proyecto fracasó a consecuencia de la alta presión que se generaba en las tuberías. Desde entonces el papalote permanece en el olvido.
La combinación de años secos y las fugas en la red de distribución, han provocado que esos años en los que se tenía que sacar el ganado de los potreros a tardes y mañanas para que puedan beber, no queden en el olvido, ya que actualmente es la situación que se está viviendo. Hace poco tiempo el nivel de agua del bordo llegó al mínimo. La situación ya se veía venir desde hace meses, pues el año pasado fueron muy pocas las tormentas que cayeron para ese rumbo. Algunos ante la crisis de agua que se avecinaba optaron por vender todo su ganado o reducirlo en número. Los que tienen la fe en que después de la calma viene la tormenta transitan con sus vacadas (grupos de vacas) por los caminos a tardes y a mañanas.
Ojalá podamos aprender de lo que estamos viviendo y se evite el desperdicio por fugas, por descuido o por no valorar el tan preciado líquido. Esperemos que la próxima temporada de lluvias llene todas las presas y bordos para el beneficio de todos. ¿Cómo podemos hacer más eficiente el uso del agua?
La presa de Raúl, hoy conocida como presa de las Amarillas, fue construida en 1982. Su primer nombre se debe a que fue Raúl Olmos quien la construyó. Al pasar de propietario, se empezó a nombrar presa de Las Amarillas. Si tienes varios años fuera de la región, probablemente aún la recuerdes como la presa de Raúl.
La presa se ubica a unos 1.7 kilómetros de la presa de don Chemita por el arroyo hacia arriba. Tiene una cortina de unos 160 metros, una profundidad máxima de 6 metros y cuando se llena a su capacidad máxima, el agua cubre una superficie de cerca de dos hectáreas. Al igual que la presa de don Chemita tiene una compuerta que se tapa con tablones. Una de las cosas que recuerdo es que se necesitaba tapar dos veces en el mes de agosto debido a que la gente maldosa la abría para que se llenara la otra presa ya mencionada. Esto ocurrió por algunos años hasta que se colocó una puerta de metal con candado para evitar la entrada a la compuerta. De hecho, la presa se construyó con dos compuertas, una abajo y una arriba para regular más fácil la cantidad de agua, pero años después la compuerta de arriba se tapó con una pared de concreto. Por encima de esta compuerta escurre el agua cuando la presa llega a su capacidad máxima.
La presa fue financiada por Raúl Olmos y las personas de las comunidades de Las Amarillas y La Laguna contribuyeron con trabajo para su construcción. Funcionaba bajo el mismo esquema que la otra presa, se destapaba cerca del inicio de la temporada de lluvias para que las crecieran se llevaran parte del lodo acumulado y se tapaba a mediados del mes de agosto. Recordemos que, por alguna razón, antes los años eran más llovedores y se alcanzaba a llenar perfectamente con el agua que corría por el arroyo en el resto del temporal de lluvias. Para disminuir la frecuencia de abrirla y taparla, se construyeron unos bordos internos para que la tierra que baja con las crecientes no distribuya por todo el espacio actualmente dura años sin abrirse. Tal vez porque hay menos población arroyo arriba o por que el agua nueva empuja al agua vieja, el agua rara vez adquiere un color verdoso y se puede ver en las vistas satelitales.
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Para destaparla con la ayuda de unas pocas personas adultas se podía hacer, pero para taparla podría decir que se hacía casi una fiesta. Bajaban los señores de las comunidades cercanas con su mandil de cuero a realizar una represa para detener la corriente mientras se colocaban los primeros tablones. Los niños éramos los encargados de mezclar la caca de vaca con el cebo y la cal. Nos quedaban las manos amarillas y resecas por unos días. Los adultos se encargaban de colocar las camas y los tablones hasta cubrir la compuerta completa y al final teníamos una gran comida, pues algunas personas contribuían con un caso de carnitas, otros con refrescos, otros con una caja de pan y con lo que podían aportar. Al terminar el día quedábamos muy satisfechos pues la mayoría era comida que no podíamos comer seguido.
A unos 100 metros arroyo abajo había unos pozos alimentados por el agua de la presa. A diferencia de los filtros (los pozos de la presa de don Chemita), el agua no era tan clara, pues tenía un color anaranjadito, pero eso no impedía que la gente se acercara con sus cubetas y sus burros para llevar agua a sus casas. Acudíamos principalmente los del rancho, pero en tiempos duros de sequía, la gente de Tlachichila también llevaba sus cargas. El agua de los pozos también se usaba para lavar, los lavaderos eran las piedras del arroyo en las cuales las mujeres tallaban sus ropas.
La presa que en su tiempo se conoció como la presa de don Chemita se construyó en 1954 (si me equivoco corríjanme) y trajo muchos beneficios para las comunidades cercanas que sufrían en carne propia la escasez del vital líquido.
Esta presa cuenta con una compuerta en la que se colocan tablones de madera separados por camas que constan de una manta rellena de cebo de res y raja. Se coloca una cama y sobre la cama un tablón y así sucesivamente hasta cubrir la compuerta completa. Además de la compuerta tiene un desagüe que evita que el agua rebase un determinado nivel. La cortina de la presa mide aproximadamente 185 metros. Está ademada por dentro y por fuera con piedra para evitar que el agua la desgaste. Por encima de la cortina o bordo es un camino que conecta el camino al Ranchito con el camino a Las Amarillas.
La presa de don Chemita permitió tener agua para abrevadero cercana y así evitar llevar el ganado hasta el río o hasta el Rayo. Unos metros cuesta abajo del bordo de la presa se construyeron unos pozos, conocidos como los filtros, que juntaban una agua transparente que ayudaba con la pobreza de agua. Por el otro lado del arroyo se construyeron lavaderos comunitarios en donde las mujeres podían ir a lavar sus ropas.
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En aquellos tiempos, la presa se abría cada temporada al inicio de las aguas y mas o menos por el mes de agosto se tapaba. Esto con la finalidad de que no se quedara el agua vieja (la de un año anterior) y para que las crecientes se llevaran el lodo. De este modo se tenía agua nueva año con año y la presa tardaba más tiempo en aterrarse.
Con el paso de los años para evitar el trabajo de abrir y tapar la compuerta, se abría un año sí y otro no. Luego uno sí y dos no y actualmente tiene varios años que no se abre la compuerta lo que ha conducido a una acumulación de lodo y agua con un tono verdoso por la presencia de algas y la contaminación.
Si sabes más datos de ésta presa, escríbelos en los comentarios.
Vamos a remontarnos varios años atrás a esa época en la que los asentamientos humanos no eran tan grandes. Esa época en la que las comunidades aún estaban pobladas y las casas que hoy vemos en ruinas tenían habitantes.
La mayoría de las casas fueron construidas estratégicamente cerca de un ojo de agua para satisfacer sus necesidades básicas. En algunos casos el ojo de agua era para una sola familia. En otros, el ojo de agua era compartido por varias familias. A pesar de que se tenía el acceso al vital líquido, no se tenía la tecnología para abrir una llave y tener el agua en casa, por lo que era necesario ir por ella ya fuera en cántaros, cubetas de lámina o incluso varios galones cargados en el burro.
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Podemos ver las comunidades no uno sino varios pozos de los cuales se extraía agua y era suficiente para los habitantes de la comunidad. Algunos de los pozos tenían más producción de agua que otros y es muy probable que durante los meses secos, éstos fueran el principal recurso.
El agua de los pozos era principalmente para beber, cocinar o lavar las vasijas. Para lavar la ropa, se aprovechaba el agua corriente de los arroyos (los arroyos tenían agua todo o casi todo el año) o el agua de los tanques cercanos a los pozos. Para tomar un baño, se podía hacer en el arroyo, en el tanque o en la comodidad del hogar con agua acarreada del pozo o tanque, si se deseaba contar con mayor privacidad.
Pozo en Sombreretillo
Cuando las poblaciones empezaron a crecer y a concentrar los servicios, las comunidades poco a poco se fueron quedando solas. Algunos de los jóvenes migraron a otros lados, los viejos se fueron muriendo y los no tan viejos se volvieron viejos de modo que la edad les impidió continuar en su comunidad y se mudaron a las regiones donde los servicios estuvieran más accesibles. Otros, en busca de una mejora, como lo es el acceso a la educación, optaron por dejar su casa y mudarse a un lugar más cercano a las escuelas.
Lo anterior ocasionó una acumulación de gente en lugar, que no podríamos llamar pequeño, pero si con los recursos insuficientes. Uno de los principales recursos que no era suficiente para cubrir las necesidades de la población era agua. Como se hizo mención unos párrafos arriba, en las comunidades el agua era suficiente para cubrir las necesidades de la población porque la población era pequeña, pero al aumentar la cantidad de personas, el agua fue insuficiente.
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En la región, la población de las comunidades poco a poco se fue concentrando en Tlachichila, lo que ocasionó que sus fuentes de agua fueran insuficientes, llegando al caso de tener que poner el nixtamal con el agua estancada del tecongo. Si no había agua ni para cocinar, pues es lógico que otros aspectos menos necesarios pasaban a un segundo término como era el caso de la higiene. Bañarse se convirtió en lujo que podían darse los sábados para estar presentables el domingo.
Para poder obtener agua era necesario viajar grandes distancias con cuatro galones en el burro o con los recipientes que se tuvieran. El agua que alguna vez fue tan accesible en las comunidades se quedó en ellas, a una distancia considerablemente grande como para ir por ella. Los pozos de comunidades cercanas se convirtieron en el sustento de la población y cuando no había remedio se tenía que viajar varios kilómetros por una carga de agua.
Presa de Las Amarillas
La construcción de presas, como la del ranchito permitió que se pudieran tener más pozos e incluso lavaderos comunitarios cerca de los llamados filtros. Otra de las presas que ayudó en la misma manera fue la presa de Las Amarillas, que permitió obtener agua de unos pozos que se ubicaban a unos cien metros de la compuerta. A pesar de que el agua estaba filtrada por las piedras y la tierra, tenía un color similar a el agua de naranja. En Tlachichila, el pozo santo el pozo más famoso es el que aún se conoce como el pozo santo, que durante mucho tiempo de dio de beber a la población. Otro de los pozos que fue en su momento muy visitado se encuentra en el rio de abajo, es conocido como el cardito.
Perforación de pozo en Las Amarillas.
Años más tarde la perforación del primer pozo profundo permitió tener agua con solo abrir la llave, y este fue en la comunidad de Sombreretillo, aunque fue conocido como el pozo del río de arriba. Siguieron otras perforaciones que han permitido que Tlachichila y las comunidades tengan agua potable hoy en día. Los recursos naturales son limitados y cada que se seca un pozo en necesario encontrar un nuevo.
Esta es solo una parte de la historia que se vivió por la escasez de agua en la región. Esperemos que no se nos olviden esos acontecimientos y le demos el valor y eso correcto al agua. y a ti, ¿A dónde te mandaron al agua?