El bordo de san roque
A finales de la década de los 90, se construyó una de las obras que más beneficios ha traído a la región. Estamos hablando del bordo de San Roque. Su construcción fue entre 1997 y 1998 en la comunidad de San Roque, Nochistlán Zac. Tiene una cortina de aproximadamente 190 metros y a diferencia de las presas de las publicaciones anteriores, no tiene compuerta. En su lugar tiene una válvula para regular la salida del agua. Para controlar el nivel máximo de agua, tiene un desagüe.


Por la poca resolución de las imágenes satelitales, es posible que no alcances a diferenciar el antes y el después del bordo. En la figura 1, en el lugar donde se construyó el bordo se puede ver una zona verde, esto es debido a los árboles y arbustos que había antes de que se construyera el bordo. En la figura 2, se aprecia como fue removida la vegetación y en su lugar se observa una tierra casi blanca. Si sigues sin distinguir el cambio, colocaremos de nuevo la imagen 2 pero encerraremos la zona con un círculo.

El bordo de San Roque se realizó con la finalidad de que las comunidades cercanas tuvieran la posibilidad de brindar agua al ganado y tener un máximo de media hectárea de siembra de riego. Para ello se instaló una línea de tubería que cruzaba las comunidades de Las Amarillas y La Laguna. Del tubo principal se extienden las tomas mediante mangueras de media pulgada.
Al inicio la cantidad de socios era pequeña, pues en 1998 el bordo juntó muy poca agua y se dudaba del beneficio de la obra. 1999 fue un año bueno hablando en términos de lluvia, eso permitió que el bordo se llenara. Se empezaron a ver los frutos de meses y meses de inversión de tiempo por parte de quienes gestionaron la obra, pues además de poder darle agua al ganado sin tener que sacarlo del lugar algunos sembraron un pedacito con avena. Otros, quienes habían creído fielmente en el negocio del agave, le echaban un chorrito a sus plantas.
En años posteriores se instaló una segunda línea de tubería y se hacia Tlachichila y otras comunidades. Esto trajo como consecuencia que la demanda del vital líquido fuera mayor y se limitara el uso de agua para el riego. Permitiendo regar un pequeño huerto de hortalizas, echarle agua a unos pocos árboles para que no se sequen.
Fue tal el éxito del bordo de San Roque, que incluso se trató de llevar el agua hacia las cruces y las presitas utilizando un papalote, pero el proyecto fracasó a consecuencia de la alta presión que se generaba en las tuberías. Desde entonces el papalote permanece en el olvido.
La combinación de años secos y las fugas en la red de distribución, han provocado que esos años en los que se tenía que sacar el ganado de los potreros a tardes y mañanas para que puedan beber, no queden en el olvido, ya que actualmente es la situación que se está viviendo. Hace poco tiempo el nivel de agua del bordo llegó al mínimo. La situación ya se veía venir desde hace meses, pues el año pasado fueron muy pocas las tormentas que cayeron para ese rumbo. Algunos ante la crisis de agua que se avecinaba optaron por vender todo su ganado o reducirlo en número. Los que tienen la fe en que después de la calma viene la tormenta transitan con sus vacadas (grupos de vacas) por los caminos a tardes y a mañanas.
Ojalá podamos aprender de lo que estamos viviendo y se evite el desperdicio por fugas, por descuido o por no valorar el tan preciado líquido. Esperemos que la próxima temporada de lluvias llene todas las presas y bordos para el beneficio de todos. ¿Cómo podemos hacer más eficiente el uso del agua?
