En la fotografía podemos ver a unos novios después de salir del templo. Según los datos de la fotografía, la boda se realizó en 1957. La imagen fue coloreada con inteligencia artificial y programas de edición de imagen y filtros fotográficos.
La imagen nos nuestra un Tlachichila con calles empedradas, casas de adobe, cimientos de piedra y canales de madera. También podemos ver que donde esta la casa parroquial había una construcción muy diferente.
Con respecto a la vestimenta de las personas, los novios muy elegantes como es de esperarse en toda boda. Destacan los sombreros grandes en los hombres, pantalones tipo de pechera en los niños y reboso en las mujeres.
En la imagen anterior puedes ver la comparación entre la imagen a blanco y negro y la imagen coloreada.
El jardín de Tlachichila ha tenido muchos cambios a lo largo de la historia. Por ejemplo se plantan árboles y cuando están muy grandes o se secan, se cortan para poner otros nuevos. También han cambiado las gradas para subir al jardín entre otras cosas.
En la fotografía vemos una superficie sostenida por unas columnas en el lugar donde hoy se encuentra el kiosco. De hecho se pude ver que tiene la misma forma hexagonal que el kiosco actual. Para delimitar el jardín vemos que hay un alambrado.
También se pueden apreciar las piedras en los cimientos, los adobes en las paredes y los canales de madera en las fachadas de las construcciones.
La fotografía también nos muestra que para subir del jardín al templo se hacia por una rampa o una especie de callejoncito inclinado. La entrada hacia el templo no se ve que estuviera restringida. Con lo que respecta al templo, se ve muy similar a como se encuentra el día de hoy.
Con una combinación de herramientas de inteligencia artificial, programas de edición fotográfica y filtros le hemos dado color a la fotografía que inicialmente estaba en blanco y negro.
La tormenta tropical Andrés, con vientos de 64 km/h, se desplaza en el océano pacífico alejándose del territorio nacional. La presencia de Andrés está provocando nubosidad, lluvias y tormentas en algunas partes del país. Se espera que sus efectos continúen durante los próximos días.
Al reproducir la animación puedes ver la probabilidad de lluvia en el país en los próximos días.
Al reproducir la animación puedes ver la probabilidad de lluvia en los próximos días en la región.
Si haces clic en Tlachichila sobre el mapa que está aquí arriba, te mostrará las predicciones de la temperatura, la lluvia, el viento, las rachas de viento y la dirección del viento durante los próximos días.
En la ganadería de la región, las vacas son los animales con mayor abundancia seguidos por los puercos. A diferencia de las reses, los puercos son criados con un único propósito, el sacrificio. Ya sea en celebraciones importantes como bautizos, bodas o cumpleaños, las carnitas son una comida muy apetecible.
Imagen 1. Carne de puerco.
Una de las frases que creo que va a quedar grabada en mi mente, al menos por un tiempo, es sobre estos tiempos difíciles que estamos pasando a consecuencia de la pandemia. En palabras de mi abuelita, «la gente dice que estamos viviendo tiempos muy difíciles, pero siempre ha habido tiempos difíciles». Su comentario fue enfocado a la escasez y la pobreza por la que pasaron en la región, digamos hace unos cincuenta años.
En aquellos tiempos la gente tenía uno o dos puercos alimentados con maíz y desperdicios, pero rara vez se podían dar el lujo de comer carne de puerco, pues la mayoría de las veces los puercos eran vendidos para solventar una necesidad mayor o para pagar un doctor. Muy pocas veces tenían la oportunidad de matar un puerco y obtener manteca para cocinar. Recordemos que los puercos de antes no eran como los de hoy, pues eran puercos con una tendencia a la obesidad y producían más manteca que carne (puercos cuinos).
Sin duda la alimentación en aquellos tiempos era más saludable, si comer manteca era un lujo al que no todos tenían acceso, imagina con que frecuencia podían comer unas carnitas. La escasez a la que se refería mi abuelita no es solamente con referencia a la manteca y la carne, recordemos que el atole era sin azúcar, que para lavar la ropa utilizaban hierbas, que tenían que tejer el hilo para amarrar la pastura, que los niños usaban los toritos (plantas) como juguetes, que las niñas hacían las muñecas con olotes y pequeño pedazo de tela y que en muchas ocasiones el niño Dios no llegaba. Y a pesar de todas las adversidades las familias salieron adelante, muchas de ellas tuvieron que dejar su tierra o su gente para buscar mejores oportunidades.
Los jacales son construcciones típicas de zonas rurales de México. Su fabricación es realizada con materiales naturales. Sus paredes son de piedra o de adobe, sus pisos de tierra y sus techos de zacate. Por estar construidos con materiales naturales se deterioran fácilmente con la humedad, por lo que es necesario reemplazar algunos de esos materiales.
Figura 1. Jacal en Tlachichila. Imagen cortesía del Curato.
En la región de Tlachichila, los jacales coexistieron con los cuartos de adobe. El último jacal que vi fue en una de las comunidades aledañas al pueblo hace algunos años y desconozco si actualmente está en pie. En el año 2011, tuve la oportunidad de ver y fotografiar un jacal en ruinas. Esto nos permite ver como estaba construido.
Imagen 2. Jacal en ruinas. Fotografía: Colección personal.
En la imagen 2 podemos ver la estructura de un jacal. Consta de dos paredes rectangulares, en este caso, de piedra pegadas con lodo, con una altura de aproximadamente un metro y medio. En una de las paredes se requiere dejar un hueco para la puerta, que por lo general es de madera, como lo podemos ver la imagen 3. Se requieren también dos paredes más cortas, que, a partir de la altura de las paredes rectangulares, empieza a reducirse el largo de la pared formando una especie de triangulo.
Imagen 3. Puerta de un jacal. Fotografía: Colección personal.
En el caso del jacal de la fotografía de la imagen 2, solo una de las paredes más cortas se construyó en su totalidad de piedra pegada con lodo. La parte triangular de la otra pared tenía el mismo material del techo. Mas adelante veremos un jacal en el cual las dos paredes son construidas en su totalidad con el mismo material.
Imagen 4. Estructura de un jacal. Fotografía: Colección personal.
Una vez completadas las cuatro paredes, se colocaba una viga de madera apoyada en los puntos más altos de las paredes. Dicha viga es conocida como la madre. La función de esta viga es dar soporte al techo del jacal. Se ponen vigas mas cortas con puntos de apoyo en la madre y en las paredes rectangulares. Sobre estas vigas se colocan carrizos de forma perpendicular para detener el zacate.
Figura 5. Techo de zacate. Fotografía: Colección personal.
Finalmente, se coloca una gruesa capa de zacate sobre los carrizos, como lo podemos ver la imagen 5. De todos los materiales usados en la construcción del jacal, el zacate es el primero que se deteriorará con la humedad, por lo que es necesario estarlo cambiando cada dos o tres años para mantener el jacal en buen estado.
Imagen 6. Restos de un jacal. Fotografía: Colección personal.
En la imagen 6, tenemos los restos de un jacal cuyas paredes son de adobe con cimientos de piedra. Después de que el zacate se deterioró, pusieron láminas de cartón que no resistieron el paso de los años.
Imagen 7. Ruinas de una casa. Fotografía: Colección personal.
Como se mencionó al inicio de esta publicación, los jacales coexistieron con los cuartos de adobe. En la imagen 7 vemos un jacal acompañado de un cuarto de adobe.
Los sacerdotes del pueblo llegan a convertirse en personas muy queridas por su interacción con la gente. Y cómo no, si están presentes en los bautizos, las presentaciones al templo, las primeras comuniones, las confirmaciones, las bodas y las defunciones. Además están en las misas de los domingos y durante las festividades, ya sean las fiestas patronales o la navidad.
En la fotografía podemos un abrazo entre un feligrés y un sacerdote. A simple vista no ubico la calle, pero por el fondo pudiera ser la salida al río de abajo.
La música tiene el poder de mejorar nuestro estado de animo, nos hace bailar, nos hace reír, y puede hacernos llorar. Disfrutar de la música actualmente es muy sencillo, puedes hacerlo desde tu celular, desde una computadora o con algún dispositivo de los que ya pasaron de moda. Además de todas esas opciones, puedes escuchar música en vivo, ya sea una banda, un mariachi, un conjunto norteño, etc.
En la fotografía podemos ver a los Olazaba, quienes amenizaron durante muchos años las festividades en la región. Los vemos posando con sus trajes y sus instrumentos en mano.
Una de las edificaciones que poco ha cambiado con el paso del tiempo es el Templo de San Agustín. A pesar de que las campanas actuales no son las originales, podríamos decir que el templo se ve igual. En la fotografía vemos a los señores con sus sombreros grandes en el jardín. Vemos principalmente a mujeres en las gradas de la iglesia. Se pueden ver también las lonas que usan los comerciantes para hacerse sombra. Donde se encuentran los locales administrados por la iglesia, se ve una construcción bastante alta con puertas hacia el jardín y hacia las escaleras del templo. Probablemente sea el lugar donde la iglesia almacenaba los granos obtenidos como diezmo.
Hace aproximadamente veinte años, muchos agricultores se vieron tentados por el negocio del nuevo milenio y comenzaron a plantar agave en sus tierras. Según los cálculos, tras un periodo de entre siete y ocho años tendrían jugosas ganancias con un producto que no necesitaba tantos cuidados y que no requería riego. Pero ¿Cumplieron sus sueños?
Corría el año 2001 cuando la fiebre del agave llegó a la región. Los agricultores impulsados por el sueño de obtener buenas ganancias con los productos cosechados en sus tierras, plantaron agave. Para ese año, algunas personas de la región ya se habían beneficiado con la venta del agave. Recuerdo que en ese tiempo cada planta de agave tenía un costo de 12 pesos. Para cubrir una hectárea completa se requieren entre 3 000 y 3 500 plantas. De modo que si ya contabas con el terreno requerías hacer una inversión de entre 36 000 y 42 000 pesos, dependiendo de la densidad de plantas. Las cabezas de agave llegan a pesar entre 30 y 70 kg, así tomamos un promedio pudiéramos de dejarlo en 50 kg cada cabeza. Cada kilo de agave podía venderse en 15 pesos en la región de los altos de Jalisco, por lo que con un solo kilo se pagaba la inversión de la planta y sobraba un poco. Una vez transcurridos los ocho años, por cada planta podrías obtener 750 pesos. multiplicado por la cantidad de plantas te daría entre 2 214 000 y 2 583 000 pesos ya quitando lo que costaron las plantas. Suena prometedor hasta el momento.
Si no contabas con el terreno, tendrías que hacer una inversión extra para rentar uno por ocho años. Sin embargo con las cifras mencionadas anteriormente, bien valía la pena la inversión. Las ganancias estarían por arriba de los dos millones.
Los terrenos de cultivo se cubrieron con agave, algunos terrenos fueron desmontados para plantar agave y otros rentaron terrenos por un periodo de ocho años con la única finalidad de plantar agave. La ilusión de la gente era mucha y podrían mejorar su situación económica transcurridos esos ocho años.
Al inicio del texto mencioné el año 2001 como el año de la fiebre del agave. El precio de cada planta de agave lo recuerdo perfectamente y el precio de cada kilo de agave en ese año fue tomado de la gráfica que aparece aquí arriba. Para el año 2002 era más prometedor el negocio, pues el precio de cada kilo estaba cerca de los 17.5 pesos, como lo podemos ver en la gráfica. Para el 2003, el precio cayó a la mitad del año anterior. Para el 2004 a la mitad de lo del 2003 y continuó su caída hasta el 2006 y mantuvo un precio casi constante hasta el 2009 (justo 8 años después del 2001). Según la gráfica ese precio era de no más de un peso por kilo. Este precio era en la región de los altos de Jalisco, por lo que, con los gastos que implicaría cosecharlo y hacerlo llegar hasta allá, el precio que ofrecían pagar por kilo llegó a 20 centavos.
Con éstos números, por cada cabeza de maguey que costó 12 pesos, se estarían recibiendo 10 pesos. Es decir, se le estarían perdiendo 2 pesos a cada planta. ¿Y las plantas que no lograron sobrevivir los ocho años? ¿ y el trabajo de cuidarlas y quitarles la hierba? ¿y el dinero que gastaron en la renta del terreno? peor aún ¿y lo que dejaron de producir en sus tierras de cultivo durante esos ocho años esperando los puños de billetes?
Transcurridos los ocho años los magueyes echan quiote y se secan, así que si no se vendían la pérdida iba a ser total, muchos lo vendieron a esos precios para recuperar una parte de su inversión. Otros dejaron que echaran quiote y alimentaron al ganado con ellos. En los años posteriores el precio mejoró un poco y quienes sacaron su cosecha entonces pudieron vender su agave a un mejor precio.
Para el año 2018, el precio del kilo de agave superó los 25 pesos. Para el 2019 llegó a 30 pesos, por lo que de nuevo parece un negocio prometedor. En el 2020 tuvo una caída, colocando su precio alrededor de 27 pesos y las proyecciones a futuro son que seguirán cayendo los precios en los siguientes años, por lo que la historia puede volver a repetirse y pasar de ser la gallina de los huevos de oro a la maldición del oro azul.
En la primera fotografía se observa el terreno despejado con divisiones de alambre de púas. Vemos al fondo construcciones de adobe, rodeadas de campos de cultivo. Los campos de cultivo tienen una coloración más fuerte, por lo que parece indicar que la tierra ya fue volteada.
La segunda fotografía fue tomada en una estación diferente, por lo que no es tan sencillo hacer comparaciones. Lo que si podemos ver es que en la segunda aparece la barda del campo de beisbol, un poste con alambres que transportan la corriente eléctrica, un poste de la línea de teléfono, varios árboles que no estaban y las porterías de lo que fue la cancha donde jugaban futbol.