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Alguna vez hubo palomas

Si tu edad es mayor a 30 años, posiblemente recuerdes la época en la que las palomas volaban alrededor del templo, recogían los granos de arroz que quedaban tirados en el piso después de una boda, salían despavoridas cuando iniciaba el repique de las campanas, se asustaban con el sonido de los cuetes o el caso más desafortunado, fuiste víctima de su excremento.

Es verdad que las palomas ofrecían un gran espectáculo con su vuelo y podría asegurar que si existieran hoy en día serían motivo de varias selfis y otras fotografías. También imagino a los niños ofreciéndoles migajas de pan u otro tipo de comida para estar cerca de ellas y tratar de atraparlas una vez que hayan caído en su trampa. Las anteriores son solo cosas que no se pueden hacer por que en algún momento las palomas pasaron a la historia.

Las palomas domésticas son diferentes a las palomas del campo. Han perdido la capacidad de anidar en los árboles, por lo que para traer a la siguiente generación de palomas anidan en edificios y construcciones que, entre más cerca estén de su fuente de alimento es mucho mejor. Al hacer sus nidos en los bordes de los edificios o sobre cualquier superficie de este, el excremento se vuelve un problema. Las cacas de las palomas no solo se acumulan en los alrededores del nido, sino que, si tiene posibilidad, escurre por las paredes de los edificios generando manchas en los mismos. Y si el nido está desprotegido de la lluvia, al mojarse, retiene la humedad por un tiempo y se complica aún más si no hay una buena ventilación, lo que genera malos olores..

La caca de las palomas en los edificios no es el único problema, pues como todas las aves, crían gorupos que se suben a las personas cuando están muy cerca de los nidos y está también la posibilidad de que te cague una paloma cuando estás debajo del nido o que la paloma haga sus necesidades mientras vuela.

La mayoría de las edificaciones importantes protegen sus fachadas con malla y así evitan que las palomas aniden y caguen el frente de sus construcciones. En el caso de Tlachichila, eliminaron ese problema, eliminando a las palomas. Se deshicieron de los nidos, quebraron los huevos, sacrificaron a los pichones y finalmente lograron erradicar por completo a la población de palomas que habitaba sobre y cerca del templo.

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Fiestas Patronales

Las fiestas patronales en honor a San Agustín se celebran cada año del 18 al 30 de septiembre. Anteriormente la celebración ocurría el 28 de agosto tal como lo indica el calendario litúrgico pero debido a que las actividades agrícolas demandaban mucho trabajo en ese mes, se pasó la celebración al mes de septiembre. De acuerdo con (Martínez, 2018) en su libro Origen de la hacienda de Tachichila (1696-1912), el cambio se realizó en el año de 1897.

El culto a San Agustín comenzó con uno o dos días festivos en y con el paso de los años se convirtió en una novena. Durante el lapso que duran las fiestas de Tlachi, se escucha el repique de las campanas, los cuetes y la banda del pueblo tocando en las peregrinaciones. La gente saca sus mejores vestimentas y se da el lujo estrenar el 28, que es el día más importante de la celebración.

Peregrinación durante las fiestas patronales en honor a san Agustín.

Las fiestas de Tlachichila se organizan mediante un programa por la parte eclesiástica. Durante los días de la celebración se inicia a las 5:30 de la mañana con las mañanitas y el rosario en el templo. En el año 2020 debido a la pandemia solo se rezó el rosario por las calles, iniciando cada día desde un lugar diferente. A las 12:30 p.m. inicia la peregrinación de las comunidades. La peregrinación inicia cada día en un punto diferente y culmina en el templo en donde se celebra una misa a la 1:00 p.m. A las 6:30 p.m. se realiza otra peregrinación con alguna temática o con algún en particular. También tiene una duración de media hora y al llegar al templo se celebra la misa.

Terminada la misa empieza el relajo en el relajo en el jardín con música en vivo. Las muchachas dan la vuelta al rededor del jardín mientras que los muchachos las observan y si alguna les gusta les echan confeti y las invitan a dar la vuelta con ellos. Algunos norteños agarran el mariachi o la banda para que les canten sus canciones preferidas. El movimiento se interrumpe cuando las chispas del castillo aparecen. Dependiendo si el castillo trae busca pies o no, la gente se refugia en las tiendas, bajo o los árboles o si no hay peligro alguno se acerca a observar el espectáculo de luces a poca distancia. Después del castillo la mayoría de la gente se dispersa y se va a dormir a sus casas para seguir la parranda el día siguiente. Los más entrados en alcohol o quienes no han tenido suficiente diversión le siguen unas horas más, incluso hasta el amanecer.

Quema del castillo en las fiestas de Tlachi.