Yuntas de bueyes
La agricultura es la base de la alimentación humana. Hoy en día se cuentan con maquinarias y herramientas que nos facilitan las tareas difíciles. Sin embargo, no ocurría lo mismo con nuestros ancestros. En la fotografía vemos a J. Guadalupe Saldívar y Mariano Saldívar posando junto a la yunta de bueyes en la orilla del barbecho durante la temporada de escarda.

El uso de animales como fuerza para realizar trabajos duros era muy común hace algunas décadas. Hoy en día máquinas como los tractores han reemplazado la fuerza animal en las labores agrícolas. Pero el paso no se dio de un día para otro, sino que fue paulatino.
Hace unas décadas, las yuntas de bueyes eran visibles por todos los sembradíos. Aunque lentos estos animales hacían un trabajo de calidad. Un día a alguien se le ocurrió reemplazar la yunta completa por una yunta de burros. No solo se reemplazaron los bueyes por los burros, también los demás implementos se cambiaron. Por ejemplo, el yugo y las coyundas dejaron de utilizarse porque los burros no tienen cuernos. En su lugar se introdujeron unos fierros, que se ponen sobre unos collares de cuero que van encima de unas colchas de algodón.
Los primeros en cambiar su yunta fueron motivo de burlas, «ya me imagino el trabajo que andarán haciendo», decían. Después de algunos años, todos habían cambiado sus yuntas. Después vino el otro cambio, los animales fueron reemplazados por máquinas.
La descripción anterior es para la región, pues en otros lugares u otros países, las yuntas de bueyes siguen siendo la principal fuerza de trabajo en la agricultura.
